EDUCACIÓN DIGITAL RESPONSABLE: LOS MIEDOS DE LAS FAMILIAS

Querida asociada, querido asociado, ❤️

Te voy a contar algo que seguro que te suena. Un padre. Una madre. Un niño emocionado. “Al final hemos decidido darte el móvil… porque necesitamos comunicarnos”. Y es justo ahí donde empieza la ficción. Porque para ti, padre o madre, el smartphone es sobre todo una herramienta para estar en contacto. Pero para tu hijo es todo lo demás…

Es Instagram antes de saber cómo se ve su cuerpo y su mente.
Es WhatsApp antes de saber lo que duele una palabra, lo que se puede enviar y lo que no, lo que hacen los demás con tu información.
Es TikTok antes de saber quién eres y que el mundo no es eso.

Es, básicamente, ponerle WiFi a la adolescencia… y esperar que todo vaya bien.

Cada familia tiene su motivo para pensárselo dos veces. ¿Has pensado en tu motivo?

Hay quien piensa en los ideales de falsa belleza y siente un escalofrío. Porque una cosa es que tu hija se mire al espejo y tenga sus complejos… y otra muy distinta es que, con 12 años, se compare con una coreografía perfectamente iluminada, editada y sexualizada. Alguien que probablemente tampoco sabe muy bien lo que está haciendo… pero lo hace con visualizaciones y “likes”.

Hay quien no puede ni oír hablar de grupos de WhatsApp. No por la app en sí, sino por lo que ocurre dentro: grupos paralelos, fotos “de broma”, vídeos que “solo se pasaron una vez”, risas que alguien se lleva a casa convertidas en un nudo en el estómago. Siempre hay alguien que sale muy mal parado de los grupos de whatsapp adolescentes… un sticker, un comentario cruel, una cruz digital en lo alto.

A otros padres les da vértigo ver cómo la atención de sus hijos se les escapa entre los dedos. La dificultad para concentrarse, para leer más de una página seguida, para aburrirse… Porque sí, la multitarea suena muy bien, hasta que no haces bien ninguna tarea.

Otros tienen miedo a que sus hijos confíen en quien no deben. A que dejen de ser ellos —o las personas de su entorno cercano— quienes guíen su vida. Porque en Internet nadie tiene por qué ser quien dice y la adolescencia es una época especialmente bonita y vulnerable.

Y todos, absolutamente todos, entendemos todas estas razones, pero tenemos una que pesa más que las demás.

Por eso, desde la Asociación Educación Digital Responsable, proponemos algo muy sencillo y, a la vez, muy poco habitual: ponerle palabras a ese límite. Compartirlo. Hablarlo en casa. Y, si tiene sentido para vuestra familia, convertirlo en un pacto. Un pacto que no nace del miedo, sino del criterio. Que no prohíbe por prohibir, sino que acompaña.

Da igual la edad que tenga tu hijo o hija: si eres padres o madre, ten claro desde el principio que quieres retrasar el darle un smartphone y así será una idea muy procesada cuando todo se vuelva más difícil.

Si además lo compartes con la clase de tu hijo e hija, aún mejor. Porque cuando el acuerdo es colectivo, todo es un poco más fácil – te adjunto ayuda en PDF-.

https://pacto.adolescencialibredemoviles.es/ 

¿Es fácil? No.
¿Es posible? Mucho más de lo que parece… sobre todo cuando no estás solo.

Un abrazo,

María Vidal Denis
Asociación Educación Digital Responsable

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